El 24 de abril de 2010 se realizó en Bogotá el primer Festival Estéreo Picnic. Una propuesta musical que buscaba —busca— traer al país un tipo de experiencia que va más allá de montar una tarima y unas luces. El objetivo de este festival, y de los que fueron surgiendo con el tiempo, era crear la mejor experiencia posible para el espectador. (Vea: El pop, la cumbia y el hip hop se tomaron el primer día del Almax).

Después de eso nos acostumbramos a los cielos abiertos, a las zonas de comidas decoradas con particular creatividad, a los juegos al frente del escenario, al camping y a los mercados dentro del festival.

Sin embargo, este año nació Almax. Un festival que no se parece a ninguno en el país, pero que toma los mejores elementos de lo que ya se está haciendo. Dos tarimas, más de cincuenta conciertos, comida y la promesa de desconexión de la rutina.

El escenario escogido para el evento fue Corferias, ese monstruo que vemos tupido en las ferias del libro, ferias del hogar y ferias de arte. La apuesta por hacer el festival casi en el centro de Bogotá es un riesgo que valió la pena. Van dos días del Almax y los muros y suelos sólidos del sitio mueven a la gente a los escenarios: no hay distracción. No hay juegos, no hay zonas verdes: lo único que uno quiere es ir a cada tarima y, después de que el artista termine con confeti y juegos pirotécnicos, pasar, como en una procesión, a la otra.

Ya se presentaron Los Fabulosos Cadillacs, Macklemore y Ryan Lewis, Orishas, Aterciopelados… y el festival ha logrado algo que es muy difícil en la mayoría de festivales: mantener concentrados a los asistentes.

Cine y música

Un agregado al Almax fue Stoned, un festival de cine dedicado a exponer y premiar proyectos de todo el mundo. “Stoned busca conectar autores y audiencias. Son películas con carácter”, dijo Rodrigo Torrijos, editor de Rolling Stone Colombia y director artístico de Stoned.

La idea resultó acertada. A pesar de que el cartel tenga más de cincuenta shows musicales, es poco probable que algún espectador conozca a todos o los quiera ver a todos. El cine, entonces, atrae a las personas en los momentos muertos y genera otra interacción con el festival. Lo que en otro evento sería el momento para ir a jugar en una piscina de pelotas o conocer los stands, en el Almax es la oportunidad para poder ver alguna de las 18 películas de 11 países.
Stoned tendrá 36 proyecciones en dos auditorios, 24 invitados internacionales, charlas, sesiones de preguntas y master classes con directores, actores y productores. Entre los títulos están La la land (2016), Te prometo anarquía (2015), Carajo, hoy como ayer (2016) y Lo sound desert, the origin of desert music (2016). 

Seguramente la cantidad de público que asista a las películas no sería el mismo si ambos festivales estuvieran separados. Pero, como las buenas ideas, hay que arriesgar en cantidad para ganar en calidad.

Festival

Una de las características de este festival es el cartel. Desde Carlos Vives hasta Paul Van Dyk, Almax intentó llenar el vacío que había entre las demás propuestas musicales de la ciudad. Este festival mezcló electrónica, hip hop, pop y cumbia para llegar al mayor número de asistentes posible.

“Almax será un espacio donde podrán convivir artistas emergentes con actos consagrados de muchos lugares del mundo, con inquietudes y propuestas artísticas diversas que sorprenderán”, dice Ricardo Durán, editor general de Rolling Stone Colombia.

El festival irá hasta mañana. El encargado de cerrar la noche será Chris Cornell, cantante, compositor y frontman de Soundgarden, Temple of the Dog y Audioslave.

, Almax: música, cine y cemento, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/almax-musica-cine-y-cemento-articulo-668613, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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