Violencia, la película de Jorge Forero, en exclusiva por El Espectador

La ópera prima del realizador Jorge Forero fusiona la ficción con el documental y según el cineasta, su trabajo cinematográfico en los diferentes premios es  “una bocanada de aire fresco a la cinematografía colombiana en estos tiempos en los cuales parece que la calidad de nuestro cine se está midiendo únicamente en resultados de utilidad y ganancia”

Para Forero, “lo más importante era justamente hacer una radiografía de lo normal que es esto y que no tuviera acentos ni fuera explicita, gráfica, amarillista o morbosa, sino fijada en los detalles de la cotidianidad de la violencia”.

Con su obra, el cineasta pretende aportar otros puntos de vista sobre la discusión de la violencia en Colombia y “dejar de revictimizar a las víctimas y dejar de satanizar a los victimarios es importante. Me parece importante porque nos da la posibilidad de tener más puntos de vista que nos permiten ir hacia el perdón y la reconciliación. Se trata de sanar heridas y dar un paso adelante como país”.

“Violencia” es sobre la “experiencia vivencial de la violencia en los seres humanos”, explora esta situación desde la observación cuidadosa de los detalles de la vida cotidiana de tres personas, desde la enrarecida atmósfera de normalidad en el conflicto armado colombiano.

“Cuando todos creemos tener la verdad en nuestras manos, cuando en vez de justicia estamos pidiendo venganza, acercarnos a aquellos que asumen la violencia con pasmosa naturalidad desde su cotidianidad nos ayuda a tener una visión más amplia, logrando identificarnos con ellos no por lo que viven diariamente sino por la posibilidad de reconocerlos y validarlos como seres humanos”, reflexiona Forero.

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Los embajadores del ambiente

En una ceremonia en la que se resaltó la importancia de mitigar el cambio climático, se hizo entrega de los Premios al Medio Ambiente de Caracol Televisión, que en esta versión destacaron las acciones proactivas que se desarrollan para ayudar al medioambiente.

El concurso recibió cerca de 197 propuestas, pero sólo tres fueron consideradas las mejores, luego de ser evaluadas por un comité técnico de la Oficina de Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El jurado premió la mejor en las tres categorías: empresas grandes, grupos comunitarios y empresas pequeñas y medianas.

La Universidad Autónoma de Occidente de Cali obtuvo el reconocimiento de las grandes empresas por su programa Campus Sostenible, que por medio de distintas acciones hizo de su sede un lugar 100 % verde.

Por el lado de las empresas medianas y pequeñas, el reconocimiento se lo llevó el colegio Rochester, el único con certificación LEED Gold en Latinoamérica.

Y en la categoría de asociaciones comunitarias, el galardón fue entregado a Asoguabas, un grupo de ciudadanos preocupados por la contaminación del río Guabas en el Valle del Cauca.

La universidad más verde

Desde hace dos años, la Autónoma de Occidente, en Cali, viene trabajando por reducir los efectos del cambio climático en Colombia, a tal punto que es considerada la universidad privada más verde del país. Para ello creó el programa Campus Sostenible, cuyo objetivo es reducir las emisiones de CO2, mejorar la calidad del aire, tratar las aguas residuales, generar energía alternativa, promover el reciclaje y fortalecer la investigación en áreas relacionadas con el medioambiente.

Ahora el campus cuenta con un sistema solar fotovoltaico que produce el 5 % de la energía que consumen, iluminación led en el 60 % de las instalaciones, plantas de tratamiento de aguas residuales, amplias zonas verdes, semilleros de investigación y un programa de compostaje para producir abono orgánico.

Los residuos de los baños, por ejemplo, son llevados a una PTAR que separa los sólidos; luego son trasladados a una planta de lombricompostaje que los convierte en abono orgánico para usar en jardinería. El agua restante es desinfectada y utilizada para el riego del césped y canchas de fútbol.

Aunque la universidad tiene un área de apenas 90.000 metros cuadrados, el 13 % corresponde a zonas verdes y jardines con palmas, araucarias, heliconias, anturios, acacias, ceibas, guayacanes y 150 especies más que se han sembrado en las últimas dos décadas y que ahora son el hogar de varios animales, como ardillas, iguanas, mariposas, gavilanes, loros y pájaros carpinteros.

Por la defensa del río Guabas

Fue en el año 1989 cuando un grupo de ciudadanos preocupados por el estado en el que se encontraba el río Guabas, en el Valle del Cauca, conformaron la Asociación de Usuarios de Aguas del Río Guabas (Asoguabas), una organización cuyo principal objetivo ha sido la protección del medioambiente y la naturaleza y servir como espacio de integración para la concertación de recursos en torno a la gestión integral del agua y el manejo de la cuenca del río.

En sus 27 años de existencia, Asoguabas se ha destacado por detectar la verdadera problemática del río, que pasa por los municipios de Ginebra y Guacarí. En su diagnóstico, la organización encontró que los productores agrícolas de la zona alta no contaban con los suficientes recursos para mantener una calidad de vida. La ganadería extensiva en las microcuencas del río Guabas empezó a generar problemas de contaminación. Por esa razón trabajaron con las comunidades aledañas al río en herramientas para el manejo del paisaje, talleres sobre uso eficiente de los recursos naturales y temáticas agroecológicas para una producción sostenible. Sin embargo, este trabajo continúa, pues a la ganadería se sumó otro enemigo silencioso: la minería ilegal.

Un colegio ambiental

Ubicado en el municipio de Chía, el colegio Rochester es el único con certificación LEED Gold en Latinoamérica, lo que significa que todos los materiales con los que se construyeron sus bloques, así como el proceso operativo con el que funciona, son amigables con el medioambiente.

Los edificios sólo ocupan el 23 % del predio, lo que permite hacer un uso efectivo de la zona verde: tienen una huerta, un invernadero y han plantado 400 especies nativas.

Para aprovechar la energía solar, el colegio tiene tres sistemas distintos. Las duchas de los vestuarios del centro acuático se calientan con paneles térmicos de placa plana, mientras la piscina se climatiza con paneles solares de polipropileno. Además, sobre algunos de sus edificios se encuentra un sistema de energía solar fotovoltaica que produce el 12 % de la demanda eléctrica del campus.

Con el fin de reducir el consumo de agua, el colegio también cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) que trata el agua de los baños y la cafetería en cinco etapas para poder reutilizarla en la descarga de inodoros y riego.

De esta manera, el colegio ha dejado de enviar cinco toneladas de residuos al relleno sanitario, y está ahorrando 35 % de agua y 66 % de energía eléctrica.

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Gonzalo Arango: El profeta de la nada

Proclamaban la irreverencia, y así, como irreverentes, iban por Medellín y Antioquia y Colombia derrumbando creencias, clavándoles puñaladas a los viejos absolutos y a las antiguas doctrinas, a los herederos de fórmulas, a los dueños del mundo y a sus sucesores, a las obras canónigas y a los cánones de la buena urbanidad y del buen obedecer. Un día reventaban la moral y a los moralistas tomándose la Basílica Metropolitana de Medellín con sus pelos largos, sus ropas andrajosas y su mirar y hablar pecaminosos; al día siguiente lanzaban sus consignas en papel higiénico o saboteaban un congreso católico.

“Nosotros fuimos a comulgar en un día muy solemne: la clausura de la Gran Misión. Lo hacíamos como una prueba íntima a la que sometíamos nuestro nadaísmo. ¿Soy capaz de ir a comulgar o no? Pero como entramos a la Basílica en grupo y como teníamos el pelo largo y como la gente nos conocía… cuando comulgamos salimos al atrio. Éramos Alberto Escobar, Diego León Giraldo, Jaime Espinel, Luis Darío González, Antonio Restrepo, Darío Lemos y yo, Eduardo Escobar. Gonzalo no estaba. Cuando salimos, la gente armó una gran confusión. Unos decían que sí habíamos comulgado.

“Otros decían que no podíamos haber comulgado porque éramos ateos. Se formó un gran malentendido. El hecho es que terminamos presos y excomulgados. Para nosotros fue aterrador porque el Senado de la República, la Asamblea de Antioquia, la organización de madres católicas, la cofradía del Niño Jesús… todo el mundo escribía a El Colombiano exigiendo que nos castigaran ejemplarmente. Los testigos habían visto horrores: unos decían que habíamos danzado sobre las hostias. Otros, que las habíamos metido entre unos libros y las habíamos escupido. Finalmente, uno de los principales testigos reconoció que había visto la escena desde unos 40 metros y que estaba borracho”.

El juez del caso reprendió al borracho. Le dijo que su testimonio no servía para un carajo. Los otros testimonios también habían estado viciados. Los nadaístas salieron libres para seguir su camino de escándalos y provocaciones, y pasados unos días, luego de varias reuniones en el café Cachifo, en donde planearon todo y consiguieron unos químicos que harían detonar en el paraninfo de la Universidad de Antioquia, se apostaron a las afueras del claustro principal con la intención de sabotear el Congreso de Escritores Católicos. Entraron diseminados entre decenas de monjes y monjas que iban a escuchar a Eduardo Mendoza Varela, a Otto Morales y a Antonio Panesso Robledo.

Habían convenido actuar apenas terminara el discurso del gobernador, Jaramillo Sánchez. Sin embargo, Gonzalo Arango se adelantó y lanzó cientos de manifiestos entre la gente y salió a las carreras. Sus compañeros lo imitaron, detonaron los químicos y salieron corriendo. Algunos volvieron para ver qué había ocurrido, y se encontraron con las monjas y los monjes y curas vomitando, con los ojos irritados, y a los intelectuales con sus discursos, impertérritos ante el desorden y los gritos y el llanto. Tiempo después, Gonzalo Arango relató los sucesos en un libro, Las memorias de un presidiario nadaísta, que publicó por entregas en Contrapunto, un semanario que editaba Jaime Soto. Ya para entonces había escrito que “Crear una obra de arte no se mide con un reloj, es arbitrario. Cada obra se escribe durante toda la vida”.

Toda su vida había sido escribir, porque toda su vida había sido un pensar y observar y sentir y pelear. Luchó y dejó su vida cuando escribió “ustedes, por estar leyendo la crónica social… las recetas de cocina y el manual para portarse bien en sociedad… por estar alelados mirando la televisión o las estrellas… y baboseándose con las poesías a miss universo… ustedes, los poetas que fabrican sobre el diccionario de rimas un poema quincenal… (…) ustedes, los críticos de arte y literatura que han leído la citolegia y a kant, y que confunden a gonzaloarango con un paciente de la sicología, a garcilaso con don blas de lezo, la unión libre de bretón con la unión nacional de ospina pérez, un ataque al corazón con la crisis de la poesía… ustedes, en general, no saben nada de nada… y tienen una idea falsa de lo que es el nadaísmo cuando piensan que somos la amenaza material del orden burgués…”.

Luchó y dejó su vida cuando proclamó en 1957, por ejemplo, que “Se ha considerado al artista como un ser más cerca de los dioses que del hombre. A veces como un símbolo que fluctúa entre la santidad o la locura. Queremos reivindicar al artista diciendo de él que es un hombre, un simple hombre que nada lo separa de la condición humana común a los demás seres humanos. Y que sólo se distingue de otros por virtud de su oficio y de los elementos específicos con que hace su destino”. Y se la jugó por la vida sin límites cuando afirmó que el nadaísmo no tenía límites, y por lo tanto, no podía aventurar una definición, pues las definiciones eran en sí mismas un límite. Había nacido como Gonzalo Arango en Andes, Antioquia, el 18 de enero de 1931. Murió como gonzaloarango el 25 de septiembre del 76 en una carretera cercana a Gachancipá. Vivió, rompió, jugó, peleó, dejó.

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Estos son los ganadores del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2016

El Premio Gabriel García Márquez de Periodismo que se celebró este jueves 29 de septiembre en el Orquideorama del Jardín Botánico, en Medellín, dio a conocer los ganadores de las categorías del concurso: Texto, Imagen, Cobertura e Innovación y además entregó al editor general de El Espectador, Jorge Cardona, el reconocimiento Clemente Manuel Zabala. (Lea: Jorge Cardona, un editor que no quiere salvar el mundo)

El editor general de nuestro periódico recibió el reconocimiento por ser un editor colombiano ejemplar. Este galardón busca exaltar a un editor en ejercicio de cualquier región colombiana y tipo de medio, que sea ejemplar como periodista, formador y ciudadano.

En las principales categorías del concurso fueron premiados: Juanita León (Colombia) en categoría Cobertura; Natalia Viana (Brasil) en categoría Texto; Caio Cavechini, Carlos Juliano Barros, Ana Aranha,Caue Angeli, Marcelo Min y Leonardo Sakamoto (Brasil) en categoría Imagen; y Eva Belmonte, Miguel Ángel Gavilanes, David Cabo, Raúl Díaz Poblete y Antonio Villarreal (España) en categoría Innovación.

Estos trabajos fueron escogidos por tres rondas de jurados como los mejores de Iberoamérica entre las 1.608 postulaciones que recibió el Premio en su edición 2016.

Cada uno de los ganadores recibirá 33 millones de pesos, un diploma y un ejemplar de la obra Gabriel, del artista colombiano Antonio Caro.

Ganador categoría Cobertura
Juanita León (Colombia)
Autora de La justicia que sale de La Habana
Publicado en La Silla Vacía

El jurado de esta categoría -conformado por Sandra Crucianelli, Consuelo Dieguez y Elías López- consideró que la cobertura de La Silla Vacía del proceso de paz en Colombia es esencial para entender este tema vital en el contexto latinoamericano. Los trabajos ofrecen una mirada profunda y completa del final del proceso, que es apenas el primer paso en lo que será una trayectoria compleja para la sociedad colombiana.

Con textos analíticos, explicativos, informativos y reveladores, los periodistas lograron captar la fluida dinámica entre los negociadores de la guerrilla de las Farc y el gobierno colombiano. La cobertura es justa y balanceada, pero igual refleja las grandes expectativas y miedos de muchos.

Perfil de Juanita León
Fundadora y directora de Lasillavacia.com. Autora de País de Plomo, crónicas de guerra, que quedó de finalista en el Ulyses Lettre Award; de No somos machos pero somos muchos, crónicas de resistencia civil; Años de Fuego, los mejores reportajes de la década; y editora y coautora de Súperpoderosos, perfiles de los protagonistas de 2014;. Es profesora de la maestría de periodismo en el Ceper, de la Universidad de Los Andes. Trabajó en El Tiempo, como editora de la Unidad de Paz y en la Revista Semana, como editora de reportajes y luego como directora de Semana.com

Descripción del trabajo
Esta serie hace parte de una línea de cubrimiento de La Silla Vacía que busca explicar los acuerdos logrados entre el gobierno colombiano y las Farc en materia de justicia transicional. El cubrimiento ha sido doble: por un lado, ha contado y explicado la dinámica de la mesa de negociación y los nudos gordianos a los que se han enfrentado los negociadores, siempre tratando de ayudar a comprender las lógicas de ambos lados. Por el otro, ha buscado explicar cómo diferentes sectores -desde los militares hasta la Iglesia- se comienzan a preparar para enfrentar su pasado en el conflicto armado ante la Comisión de la Verdad y el Tribunal de Paz.

Ganadora categoría Texto
Natalia Viana (Brasil)
Autora de São Gabriel y sus demonios
Publicado en Agência Pública de Jornalismo Investigativo

El jurado de esta categoría -conformado por Héctor Feliciano, Jorge Carrión y Alexandra Lucas Coelho- consideró que este es un trabajo profundo de investigación en un lugar remoto, de difícil acceso y muy olvidado por el periodismo brasileño. Este texto aborda un tema abandonado en el presente: el de los indígenas brasileños y lo hace de una manera eficaz cubriendo todos los aspectos, desde los sociales hasta los históricos y compone un retrato de la colonización en el contexto del país. Su elaboración representó un esfuerzo personal muy grande por parte de la reportera, quien lo desarrolló durante sus vacaciones y que culminó en la escritura de un largo trabajo que difícilmente encaja en las fórmulas tradicionales del periodismo.

Perfil de Natalia Viana
Es periodista de investigación y codirectora de la Agencia Pública de Periodismo de Investigación, que fundó en 2011 y dirige junto con Marina Amaral. Dicha organización sin fines de lucro tiene como misión producir y promover el periodismo investigativo, independiente e innovador. En sus 17 años de carrera, Natalia se ha dedicado a cubrir historias de derechos humanos, con un énfasis particular en temas internacionales. Ha colaborado con medios como The Guardian, BBC, The Independent, PBS y The Nation. En Brasil coordinó la sistematización y divulgación  de los documentos filtrados por la organización WikiLeaks. Es autora de los libros Plantados en el suelo, sobre asesinatos de líderes sociales, y El obispo y sus tiburones, acerca de la destitución de Fernando Lugo. Es coautora del libro sobre la historia del periódico Movimento y del libro Habeas Corpus – Apresente-se o Corpo, sobre los desaparecidos de la dictadura, elaborado para la Secretaría Especial de Derechos Humanos. Su investigación sobre la deposición de Fernando Lugo en Paraguay fue finalista de la primera versión del Premio Gabo.

Ganadores categoría Imagen
Caio Cavechini, Carlos Juliano Barros, Ana Aranha, Caue Angeli, Marcelo Min, Leonardo Sakamoto (Brasil)
Autores de Jaci: Sete pecados de uma obra amazónica
Publicado en Reporter Brasil  – Globo News

El jurado de esta categoría -conformado por Carlos Fernando Chamorro, Olga Lucía Lozano y Adriana Zehbrauskas- consideró que este trabajo establece un nivel de excelencia en cuanto al abordaje de un tema de gran relevancia histórica y sus implicaciones ambientales y sociopolíticas. El equipo lo logra a través de un extraordinario relato audiovisual que adopta técnicas narrativas  cinematográficas, presentando una perspectiva macroscópica en la que resaltan las voces e historias de los diversos protagonistas.  Ver acta de juzgamiento.

Perfil de Caio Cavechini
Es periodista y documentalista. Ha dirigido, entre otros, el documental Carne y hueso y el corto La casa de la abuela Neyde, que fue seleccionado y premiado en varios festivales de cine. Desde 2006 es reportero, editor y guionista de un programa de noticias del Canal brasilero TV Globo, donde ha participado en varios reportajes para cubrir el conflicto en Gaza, la violencia urbana en Río y el terremoto de Haití. Caio formó parte del equipo nominado al Premio Emmy por un reportaje especial sobre adicción a las drogas. Ha recibido cuatro premios más de periodismo, incluyendo el Premio en Derechos Humanos Vladimir Herzog.

Perfil de Carlos Juliano Barros
Tiene un grado en periodismo y una maestría en geografía humana, ambos por la Universidad de São Paulo. Es uno de los fundadores de Repórter Brasil. Dirigió junto con Caio Cavechini el documental Carne y hueso, seleccionado para importantes festivales de cine de Brasil y del exterior, como el DOK Leipzig y É Tudo Verdade. Con el reportaje digital Moendo Gente, publicado por Repórter Brasil, fue finalista del premio German Development Media Awards, entregado por el grupo alemán Deutsche Welle. Escribe para las revistas Rolling Stone y Carta Capital.

Perfil de Ana Aranha
Es periodista de investigación y documentalista. Ha obtenido 11 premios de periodismo, entre ellos dos GP Ayrton Senna y una mención de honor en el Vladimir Herzog. Formada en Periodismo por la Universidad de São Paulo, comenzó a trabajar de reportera en la revista Época, y desde 2011 se dedica al periodismo independiente, colaborando en diversos medios como The Guardian, El Mundo, Agencia Pública, Veja, Rolling Stone, Marie Claire y GQ.

Ganadores categoría Innovación
Eva Belmonte, Miguel Ángel Gavilanes, David Cabo, Raúl Díaz Poblete y Antonio Villarreal (España).
Autores de Medicamentalia
Publicado en Fundación Civio

El jurado de la tercera ronda de juzgamiento de esta categoría -conformado por Germán Rey, Ramón Salaverría y Gideon Lichfield- consideró que Medicamentalia es un trabajo de excelencia en todas sus fases: generación de la idea, investigación, ejecución y visualización. Destaca por la enorme complejidad de su tema y su dimensión internacional, con un muy estimable impacto social, ya que la falta de transparencia en los precios de los medicamentos influye en toda la sociedad. En lo que respecta a la innovación, resaltamos el proceso investigativo, que implica acceder a bases de datos de varios países y hacer un trabajo laborioso de síntesis, así como de interpretación y análisis periodístico. El resultado es un reportaje de extraordinaria claridad para un tema tan complejo.

Perfil de Eva Belmonte
El equipo que realizó esta investigación estuvo dirigido por Eva Belmonte, periodista con doce años de experiencia. Como responsable de proyectos en la Fundación Civio, Eva diseña, desarrolla y supervisa las iniciativas de esta organización. Antes desempeñó la mayor parte de su carrera en el diario El Mundo. Es autora del blog El BOE nuestro de cada día y del libro Españopoly, donde describe y documenta cómo funcionan las estructuras de poder en España y cómo se relacionan con la tradicional falta de transparencia y rendición de cuentas del sector público.

El periódico digital El Faro es el ganador del Reconocimiento a la Excelencia de la cuarta edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo. El Premio Gabo reconoce de esta manera, y por primera vez, a un equipo periodístico que, enclavado en uno de los países más violentos de Iberoamérica, fue pionero del periodismo digital y ha desarrollado un estilo que ha abierto brechas innovadoras para el ejercicio del buen periodismo y la cobertura de la violencia más allá de Centroamérica.
 

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Ofrecen becas en la universidad de música más grande del mundo

Por tercera vez, una de las escuelas de música más importantes del mundo, Berkle College of Music, realiza la edición de Berklee Latino un programa con el que pretende asegurar la educación artística de menores de comunidades de escasos recursos, mediante cursos y becas.

En anteriores ocasiones, dicha organización ofreció apoyos a más de 60 jóvenes que hacen parte de proyectos artísticos del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), la Fundación Nacional Batuta y la Fundación La Red.

Las becas son otorgadas por la universidad, en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo, que a través del programa Korean Poverty Reduction Fund, brinda apoyos por más de 300 millones de pesos en Colombia. Además, cuenta con el apoyo del musico Juan Luis Guerra, quien es egresado de la universidad y recientemente fue homenajeado por los estudiantes de la sede en Boston, Massachusetts.

Para acceder a los cursos y becas del programa los beneficiados deberán ser mayores de quince años, demostrar buenos rendimientos académicos y al menos dos años de experiencia musical, además de algunos otros requisitos de los programas de la universidad. 

“Estamos dichosos de estar nuevamente en Colombia y tener con nosotros el gran apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo para poder contribuir en el desarrollo musical de estos jóvenes y elevar el nombre de Colombia a nivel internacional, pues el talento no se puede quedar solamente acá”, aseguró el vicepresidente de iniciativas globales de Berklee Latino, Matthew Nicholl.

Las clases y conferencias que se realizarán en la escuela de música Emmat y en la Universidad del Bosque, se centrarán en la composición musical, interpretación y habilidades básicas de producción, con el fin de que los becados exploren los sonidos básicos de la música latina y además tengan la oportunidad de compartir experiencias con otros artistas.

Entre aquí para conocer más detalles del programa.

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Un editor que no quiere salvar el mundo

“Discúlpennos por hoy, entonces, la inmodestia. Es que estamos muy orgullosos de que el mejor editor que tiene Colombia sea parte y eje de nuestro equipo”, decía el final del editorial de este diario el pasado 28 de septiembre. El premio otorgado a Jorge Cardona por la Fundación Nuevo Periodismo Gabriel García Márquez (FNPI) emocionó a toda la redacción de El Espectador. En estos tiempos, cuando se vive al acecho de los recortes de personal, cuando cada vez hay que hacer más en menos tiempo y las noticias acerca de los medios parecen ser las mismas: van para abajo, ya no se vende, hay que aumentar los clics, una noticia como la que involucró a Cardona sirvió —como él mismo lo dijo en su discurso de anoche— para renovar la fe en el oficio.

Cuando lo escuché hablar de ese periodismo que ha hecho durante toda su vida y lo vi leer un discurso que había oído fragmentado en sus cátedras en medio de la redacción, pensé en la importancia de este oficio. El que nos habitúa a preguntarnos acerca de tantas cosas y tan pocas de sí mismo. Me pregunté cómo diferenciar el periodismo y esa otra cosa que también lleva ese mismo nombre, pero a la que se le ha extirpado el corazón: la curiosidad, el riesgo, la emoción. Un editor como Jorge Cardona te hace pensar en las diferencias entre periodistas: el burócrata, el funcionario de la prosa y el que se planta ante la realidad sin discursos precocidos y trata, honestamente, de entender y deja, en aquello que escribe, el rastro de un cuerpo, de una voz, de una mirada.

Cardona ha servido, como todos lo saben, de maestro y cómplice a todos quienes contar historias nos parece la mejor manera de habitar el mundo. Ha sido paciente con el aprendizaje de quienes lo rodean y se detiene para observar los detalles. “La misión del editor es tratar de componer la vida misma”, dijo en frente de todos esos periodistas que se conocen, desde siempre, por sus encuentros en convenciones de periodismo narrativo y conversatorios de crónica y demás. Componer la vida misma dijo, y las manos le temblaban, porque él, a diferencia de su público, siempre aparece oculto; no porque quiera huir, sino porque prefiere, y cree, que el protagonista sea el otro: la historia.

Durante la ceremonia, en la que además se premió a Juanita León en cobertura; Natalia Viana, de Brasil, en texto; Caio Cavechini, de Brasil, en imagen, y Eva Belmonte, de España, en innovación, se recalcó el valor principal de este trabajo: la curiosidad que sólo se sacia con reportería. Buena reportería.

A través de Jorge Cardona uno puede hacer esa reportería. Es imposible hacer un viaje al pasado para hablar con Gaitán o Galán, para ver la toma del Palacio de Justicia. Es imposible volver atrás, pero con todo y eso Cardona transporta a sus estudiantes —dentro y fuera del aula— al lugar. Te suspende en la época, cuenta sus pormenores, los personajes, la ropa, el detrás de la historia.

“Gracias a los que se inventaron ponerme como editor de El Espectador”, también dijo. Es un agradecimiento colectivo.

Ver todos los días a Jorgito, en su oficina, rodeado de diarios viejos y con la emisora mal sintonizada me hace creer en este oficio. En la importancia de hacer esfuerzos torpes, pero dignos a la hora de escribir.

Puede que él no haga periodimo para salvar el mundo. Seguramente no lo hace para salvar a nadie, sino para tratar de entender la época en que vivimos. Y con eso, como si fuera poco, ya lo está salvando.

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El banco secreto en la selva

El resultado de sus pesquisas es El Dorado de las Farc (Ediciones B), un libro de 190 páginas que relata las historias alrededor de la fortuna de esta guerrilla.

¿Cómo fue el proceso de investigación de este libro? ¿Qué tanto dinero de las Farc hay enterrado en las selvas colombianas?

Eccehomo Cetina: El libro empieza hace 13 años, cuando publicamos La guaca. La verdadera historia de las caletas de las Farc. Nos dimos cuenta, y desde entonces comenzamos a entrevistar desmovilizados y desertores de la guerrilla, que el sistema de caletas dentro de la guerrilla era un asunto mucho menos fortuito de lo que parecía, que en este sistema estaba basada la estructura financiera de esta multimillonaria guerrilla. Es incuantificable la fortuna que la guerrilla esconde en caletas, tierras, ganado, testaferros y minas ilegales, entre otras inversiones. Basta sólo pensar que entre 1995 y 2004 la guerrilla había secuestrado más de 12.000 personas. Por uno solo de estos secuestrados se llegaba a pedir entre US$2 millones y US$10 millones. Enriquecer al Secretariado siempre fue un mandato consignado en las nueve Conferencias Nacionales Guerrilleras que realizó las Farc antes de firmar el reciente acuerdo.

También se informa en el libro que los manejos de los dineros de las Farc no han sido ajenos a la corrupción. ¿Qué tanta corrupción hay en esta guerrilla?

Camilo Chaparro: El nivel de corrupción es muy alto. Las Farc en eso se parecen a la sociedad colombiana. Con un ingrediente que facilita la corrupción: los impresionantes flujos de efectivo que circulan todos los días en la guerrilla.

En el contexto de la desmovilización de esta guerrilla, ¿se puede tener al menos una idea cercana del dinero real de las Farc y cuáles son sus principales fuentes de ingresos?

C.C.: Es imposible saber cuánto dinero tienen las Farc. Ni ellos mismos pueden tener ese cálculo. El dinero tiene un manejo descentralizado. Pero son millones de millones… El narcotráfico es la mayor fuente de dinero, después la minería, y en el tercer puesto el dinero que les dan los negocios que han logrado camuflar en la legalidad.

Una de las cuestiones que suscitan controversia alrededor del proceso de paz es el destino que le darán las Farc al dinero recolectado por el narcotráfico. ¿Cuándo comenzó a llegar dinero narco a las arcas de las Farc y, en su opinión, esa dinámica que tanto cambió a la insurgencia?

E.C.: Las Farc como ejército irregular se han enfrentado a mantener y financiar su tropa. Y esto lo lograron muy bien a partir de mediados de los ochenta. Lo que sin duda marca el crecimiento y enriquecimiento de las Farc es el impuesto sobre gramaje que cobraban a los diferentes carteles dueños de cultivos y laboratorios. La guerrilla descubre que puede hacerse a toda la cadena del narcotráfico. Maneja las tierras y las gobierna a sangre y fuego, entonces, ¿por qué no pasar del mero cobro de un impuesto al manejo total del narcotráfico en departamentos que dominan por las armas? El narcotráfico y, por supuesto, el secuestro y la minería ilegal en la última década le dieron el más grande impulso a la guerra, tanto que sin el combustible del narcotráfico las Farc hubiesen sido derrotadas.

¿Qué tanto de ese dinero circula en la economía nacional? ¿Cuáles han sido las estrategias de las Farc para lavarlo?

E.C.: Circula mucho más de lo que se cree. En forma de fincas, hatos, minas ilegales, compraventas de oro y empresas en testaferrato, en microempresas y cooperativas, en inmuebles y guacas o caletas en efectivo que poco a poco es puesto a circular. Han lavado a través de tierras y negocios e inversiones filtradas al sistema financiero, pero la firma de la paz es la mayor de las estrategias de la guerrilla para lavar su fortuna. La salida política fue su salida económica, como su fortuna producto del crimen fue el combustible de su guerra irregular.

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“Lo que queda después de la guerra”

Oscuro animal del realizador caleño Felipe Guerrero, como buena ópera prima es arriesgada, radical, y propone una experiencia distinta. Utiliza un camino prácticamente inexplorado por el cine argumental colombiano. No usa diálogos y su forma narrativa aspira a superar la anécdota, la historia. “Cuando hacía la película quería siempre quitar, quitar y quitar, recomponer”, explica el director. Esta construcción por omisión es uno de los aspectos más atractivos y fuertes de la obra.

La cinta confía en que el espectador se dejará llevar por las sensaciones, la composición de las imágenes, cuidadosamente elaboradas, y la atmósfera. Pero, además de proporcionar una experiencia sensorial, lo más importante es su indagación en los efectos de la violencia, en su resonancia. Y el hecho de abordar el impacto de la guerra desde la contención, tanto en la palabra como en la puesta en escena.

Las protagonistas son las mujeres víctimas y sobrevivientes del conflicto. A través de sus cuerpos y rostros se construye una historia llena de silencios, de frustración, de dolor, pero donde también cabe la esperanza. Es en el cuerpo de ellas donde se ha ensañado la guerra. Las tres protagonistas son víctimas directas, por distintos motivos, del conflicto armado en Colombia, la violencia asesina del paramilitarismo, el machismo generalizado y la necesidad forzada de dejar su tierra y emigrar a la ciudad. Son excelentes las actrices de teatro Marleyda Soto (La tierra y la sombra), Jocelyn Meneses y Luisa Vides, premiadas en Guadalajara.

La película opta por el silencio, el mismo de las protagonistas cuyas voces han sido acalladas. Y cuyo dolor es tan profundo como indescriptible. Oscuro animal apela a la inteligencia del espectador al no contar nada en detalle. En los rostros de las protagonistas se deberá adivinar su historia y sus pérdidas. La guerra no se muestra directamente, pero sí sus consecuencias y su impacto. Las mujeres tienen que lidiar con lo que queda después: la destrucción, la ausencia y los muertos. La cinta toma partido por ellas y por las niñas y muestra cómo la solidaridad de género las salva.

Guerrero es documentalista, tiene una larga trayectoria como montajista y está radicado desde hace varios años en Argentina. Sus largos documentales son Paraíso (2006), sobre la memoria histórica del país, y Corta (2014), sobre los trabajadores que cortan la caña de azúcar. A propósito de Oscuro animal dice que una de sus preocupaciones es la representación del paramilitarismo en la televisión y el cine colombiano: “Me molesta mucho esa representación (…) hay un peligro de caer en una estilización. No me interesa el paramilitarismo en sí mismo, sino eso que ellos generan, ese oscuro animal, esa sensación que tiene que ver con violencia de género, violencia explícita (…) Me interesa lo que queda después de eso: un aire espeso y enfermo”.

, “Lo que queda después de la guerra”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/queda-despues-de-guerra-articulo-657630, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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Las resonancias de un cuerpo no cuerpo

“Tuve un sueño en el que a una madre la llamaban diciéndole que encontraron a los niños desaparecidos”, escribe el mexicano Francisco Arrieta mientras se proyecta en un muro de Mapa Teatro, espacio creado en  1864  y dedicado a las artes en el centro de la ciudad de Bogotá, un laboratorio de artistas que le apuesta a la producción de acontecimientos poético-políticos a través de las artes visuales y escénicas contemporáneas. En un ambiente ambiguo y de abandono, con pequeños bombillos, se revelan  los documentos preparados por el artista escénico Francisco Arrieta, una historia y un acontecimiento sobre la violación de derechos humanos más sonadas en México.

Un cuerpo no cuerpo, resonancias de la desaparición,  es la pieza visual y de performance que crea el artista mexicano basado en los hechos ocurridos el 26 de septiembre de 2014 en  la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, los estudiantes que se dirigían a una manifestación en el municipio de Iguala, fueron atacados por la fuerza pública y grupos armados. No bastándoles con esto, los supuestos encargados de su seguridad  tomaron prisioneros a 43 estudiantes y los hicieron desaparecer sin dejar rastro alguno.

“El dolor y la frustración me llevan a hacer esta pieza, una resistencia ante la propuesta de olvido del estado mexicano. Hace dos años el  Procurador de México Jesús Murillo Karam hace público que los  43 jóvenes desaparecidos habían sido asesinados, los habían quemado y sus restos los habían tirado en un basurero. Esa era la supuesta verdad histórica para que callaran y dejaran el tema en el olvido. Hace un año, ante la presión de la sociedad y de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, se logra convocar un grupo interdisciplinario de expertos para que investigaran el caso que echa abajo esa verdad histórica”. Cuenta así lo sucedido, situación que dio pie para que este mexicano realizara la pieza teatral y que fue parte de una beca que le otorgó el consejo de cultura de Hidalgo-México.

La pieza cuenta con la colaboración de más de cincuenta artistas de varios países del mundo entre los que se destacan, Brasil, España, Colombia, Argentina y México, colegas de Francisco Arreata que de alguna manera se identifican con este hecho de crueldad en México. Con documentos, fotografías, audios, objetos y demás elementos de resonancias,  el artista pone en movimiento  un performance de un alto grado de reflexión y emotividad. “A cada uno de los artistas les envié la pregunta: ¿Cómo resuena en ti la desaparición de estos jóvenes de México? Ellos tenían la libertad de mandarme lo que quisieran”, dice Arreata.

Ubicados en el centro de Mapa Teatro, las luces huían y en el suelo, hileras de bolsas blancas con libros educativos. Francisco relata los hechos ocurridos en México sobre los 43 desaparecidos, luego sus manos toman un bolígrafo escribiendo el sueño de encontrar a los estudiantes. Los sonidos de risas infantiles, palabras y música mexicana daban el ambiente de la situación. Aparece en la pared la palabra desaparecido, desasosiego, déspota, desdén, términos con el prefijo des se proyectaban encima de los videos registrados de violencia en México.

“Des-amordazarte  y regresarte”, dice un poema narrado por una artista española, sus ecos retumban por el teatro mientras con mucha atención, Francisco va proyectando uno a uno  los documentos de los artistas que colaboran en la muestra nombrando textualmente lo escrito en el correo enviado: “Paca en México D.F: ” Mi resonancia es eso, es la juventud organizada”. Lee cuidadosamente Francisco mientras muestra recortes de periódicos y revistas de los dos últimos años en los que se habla  de los 43 desaparecidos. Pasan y transcurren las fotografías, encabezados y titulaciones del disfraz que sostenía el estado mexicano hasta hace un año cuando se desmiente su versión.

“Para mí es importante dar a conocer esta pieza porque no es la pieza en sí, sino lo que contiene y el sentido que tiene en un contexto tan específico como el colombiano, un país que se encuentra  a puertas de un plebiscito y venir a hablar de un caso de desaparición, de toda esa violencia que hay en México para mí es muy importante”. Recalca el mexicano.

Aparece en una de las paredes de Mapa Teatro la proyección de uno de los artistas realizando una acción de 43 movimientos por cada uno de los desaparecidos y que Francisco realiza aleatoriamente. “43 formas de desaparecer un cuerpo”, dice Francisco hasta caer en el suelo arrodillado, en posición fetal y ocultando su rostro.

Un audio murmura el papel de un familiar deshecho por perder a uno de sus hijos: “Todo se pinta del mismo color”. Esa misma tonalidad gris que cubre los ojos de quienes son víctimas de una violencia y corrupción. Es así que da paso a películas clásicas mexicanas, en blanco y negro narrando la historia un niño muerto  a causa de la violencia. Imágenes de los desaparecidos, una a una se muestran las fotografías a través de una luz tenue: “Uno, dos, tres… 591 días sin ti” repita una voz que, al mismo tiempo va acompañada de la proyección de  los nombres de los desaparecidos y pasando uno a uno los rostros de los jóvenes desaparecidos.

Para conmemorar los dos años de dicho acontecimiento ocurrido en México, la pieza teatral se presentó el 26 de septiembre en la Universidad Nacional de Bogotá, el 27 de septiembre en Mapa Teatro y estará presente en el Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Manizales en la Universidad de Caldas que se lleva a cabo del 26 de septiembre al 1 de octubre.

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Natalia Lafourcade se presentará en el Festival García Márquez

El sábado primero de octubre, a las 8:00 p.m., en el Teatro Sura del Jardín Botánico de Medellín, la cantante y compositora Natalia Lafourcade le rendirá un homenaje al Premio Nobel de Literatura en el marco de la cuarta edición del Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

Así mismo, Lafourcade conversará este viernes 30 de septiembre con Alberto Salcedo Ramos y Álvaro González sobre su último trabajo discográfico Hasta la raíz, con el que recibió el galardón a Mejor canción del año y Mejor canción alternativa con Hasta La Raíz, Mejor Álbum de Música Alternativa, Mejor Ingeniería de Grabación para un Álbum y Grabación de Año, en la decimosexta versión de los Latin Grammy. Este evento será en el Orquideorama del Jardín Botánico a las 6:00 p.m.

¿Cómo conoció la literatura de Gabriel García Márquez?
Fue gracias a mis papás, a ellos les gustaba mucho. En especial a mi mamá. 

Desde niña escribía canciones, ¿de qué tema se trataban?

Empecé a componer canciones desde que tenía como nueve años porque mi mamá tiene un método de enseñanza musical para niños. Eran canciones que tenían que ver con animales o con historias que se nos ocurrían. Me gustaba mucho jugar a componer canciones.

¿Cuál ha sido la canción más difícil de componer?

He tenido varias. Recuerdo cuando me pidieron un tema para la película “Amarte duele”, fue realmente muy difícil hacer esa canción porque no estaba acostumbrada a componer por encargo, incluso esa canción la terminé un día después del día de la fecha límite. Estuve intentando por varios días sin que me saliera nada, eventualmente cuando paso el día de entrega se me ocurrió una letra.

¿Y la que aún no se anima a escribir?

No lo sé. Supongo que con el tiempo lo iré descubriendo con las vivencias. Me imagino que cuando me sea mamá me voy a inspirar mucho de la experiencia, trato de imaginarme cómo será estar embarazada o sentir un ser humano chiquito en mi cuerpo, es algo que en algún momento me gustaría mucho vivir y creo que me va a hacer escribir mucho.

Ha dicho que guarda en un baúl las canciones que no alcanzan a entrar en sus discos, ¿qué ha hecho con ellas?

No abandono ninguna canción, las guardo con cariño y quizás en algún momento de mi carrera, cuando cumpla 20 o 30 años, las reuniré en un disco. Considero que cada canción tiene su propio espíritu y algunas necesitan más tiempo que otras para madurar.

¿Cómo define su sonido?

Para mí la música sucede con los cinco sentidos por eso trato de conectarme con la gente a través de ella, de que tenga experiencias y anécdotas para que sea sensorial y el público la viva como una experiencia. Trato de que mi música sea como todo un universo de colores y de acciones.

Hasta la raíz ha sido un disco con el que además de recibir varios reconocimientos, se reencontró a sí misma. ¿Le teme a que el público le exija más por sus próximos trabajos discográficos?

Cuando terminé el disco de Agustín Lara le gustó mucho a la gente, cuando iba a presentar Hasta la raíz estuve muy nerviosa por salir con mis propias canciones y porque no sabía si les gustaría mi siguiente disco. Pero entendí que no hay que preocuparse por eso, creo que cada trabajo tiene su propio espíritu, su propia alma y fuerza. “Hasta la raíz” tuvo todo esto y se conectó con la gente muy fuerte, lo abrazaron con mucho amor porque se identificaron con él en cada canción. Sé que en mi carrera nunca voy a poder hacer algo igual -sería un error comparar cualquiera de mis discos- así que ahora que estoy empezando a trabajar en otro álbum me preocupa es que nos quede bonito, que nos guste. Cruzo los dedos para que a la gente le guste tanto como a nosotros.

 

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