“Intento hacer películas que se adapten a los cambios que hemos sufrido en los últimos 30 años. Para mí lo más complicado es encontrar buenos guiones originales. Cada día es más difícil. Desde Los testigos (2007), mi última película basada en un guion original propio, hasta  17 años he tenido que aceptar tres encargos de diferentes productores. Son cintas en tendencia, digamos que más industriales y menos artesanales. Creo que el cine francés está perdiendo poco a poco a estos pequeños artesanos de cintas experimentales. Yo me intento adaptar, aunque no me guste, porque las obras más comerciales me permiten hacer luego otro tipo de cosas menos estandarizadas”, dijo en una entrevista con El Mundo el director André Téchiné. El francés, que cumplió 73 años, lanzó 17 años, la cinta que fue presentada durante la pasada edición de la Berlinale y  esta semana se estrena en Colombia, es otro acercamiento a esos años de sublevación hormonal, turbulentos y rijosos por parte del director de Los juncos salvajes (1994). Téchiné confirma esta cinta su exploración en los conflictos familiares, despertares sexuales y sentimientos de alienación.

Esta película cuenta la historia de Damien (Kacey Mottet Klein) y Thomas (Corentin Fila), dos adolescentes que estudian juntos y mantienen una injustificada pelea en las aulas de clase. Como en sus otras cintas, Téchiné se obstina con la idea de la juventud: sus problemáticas y sus fases. “Supongo que haces películas de esos temas me permite construir puentes con las nuevas generaciones a través de mis películas. O quizás sea más bien que la sigo retratando con el fin de seguir sintiéndome joven. En la adolescencia, las experiencias con las que fantaseamos se parecen mucho a las experiencias que vivimos, a diferencia del mundo de los adultos en el que nuestra realidad es una negación de nuestros sueños. Además, la juventud es una etapa radical, de rebelión contra la familia y la institución. Sé que suena patético, pero la echo de menos. Por eso sigo acercándome a ella con diferentes objetivos”, afirmó.

La cinta muestra con naturalidad los sentimientos contrariados, inseguros pero libres, de dos jóvenes en un medio rural. Téchiné muestra los afectos y las contradicciones con elogiable mesura sin renegar de las leyes del melodrama. Es una pieza más gestual que verbal: ambos jóvenes mantienen un lenguaje corporal y no hay necesidad de largos diálogos. Thomas es adoptado en una familia de campesinos,  vive en una finca a dos horas de su colegio; mientras que Damien parece tener una vida más cómoda, hijo de la doctora del pueblo con papá piloto. Sin embargo los dos se ven obligados a entenderse cuando la madre de Damien, Sandrine Kiberlain,  lleva a Thomas a vivir a su casa.

La agresividad se transforma en atracción y la película comienza a mostrar el amor entre los dos jóvenes. “En primer lugar he querido mostrar la violencia consustancial a esa edad, a través de dos personajes que no son capaces de comunicarse con palabras y por tanto lo hacen con sus cuerpos. La película muestra la transformación gradual de esta agresividad en atracción y deseo, a medida que ambos empiezan a identificar sus sentimientos y se van liberando de los prejuicios que han sido preprogramados para sentir acerca de la homosexualidad. En resumen, la película relata un proceso de desprogramación”. Sin embargo, 17 años no asume un discurso específico acerca de la homosexualidad. No se elaboran tratados sociológicos del tema. La heterosexualidad sigue dominando casi todo el terreno de la ficción y no cae mal abrir espacios a  otras formas de sentimientos.

 

, "17 años": una cinta de amor homosexual, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/17-anos-una-cinta-de-amor-homosexual-articulo-662071, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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